¿Para qué nacemos?
- 28 oct 2023
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 6 oct 2024
Esta fue una de las primeras preguntas que recuerdo hacerme en mi periodo de crisis existencial, cuando toda mi realidad se vio derrumbada y mis creencias altamente cuestionadas.
Me convertí en una especie de cuerpo sin vida que no entendía hacia dónde ir porque ya nada tenía sentido para mí, vi caerse el telón y no había nada detrás.

Pero lo que más me inquieta es que no me sucede sólo a mí, sino que muy frecuentemente veo a personas en esta situación, y cada vez a edades más tempranas.
Personas que ni siquiera intentaron hacer lo correcto antes de llegar a su mayoría de edad porque se dieron cuenta de que nada de eso tiene sentido para ellas y, por lo que sea, su entorno no supo ayudarles a encaminarse porque su camino es diferente al ya conocido.
Van sin rumbo por la vida arrastrando una mochila cargada de culpabilidad y miedo que no les pertenece. Es por eso que considero fundamental darle forma a esta cuestión existencial:
¿Para qué he nacido? ¿Porqué estoy aquí? ¿Cuál es mi cometido?
Como ya sabes, una de mis titulaciones es docente de secundaria, y es allí dónde he podido percibir el gran cambio que trae la nueva humanidad, y que no se corresponde en absoluto a las posibilidades educativas que las instituciones ofrecen hoy en día... el cambio es vertiginoso, y sólo estarán preparadøs aquelløs que tengan el ojo despierto para ver.

Tras años de investigación y autoconocimiento, he creado una ACADEMIA DE TRANSFORMACIÓN donde doy voz a todos los temas olvidados por parte de las instituciones educativas (o más bien alienadoras), y que considero fundamentales para comenzar a alinearnos con la nueva humanidad que ya está aquí, preguntándose porqué está aquí y para qué, ya que el paradigma que se les presenta no les representa ni les interesa.
En una de mis clases de la Academia, explicamos el origen de la creación en base a dos lineas de tiempo: la línea espiritual que desciende a la tercera dimensión que vivimos actualmente en la Tierra, y la línea material que asciende desde el reino mineral hasta el ser humano que somos (lo que viene siendo la Teoría de la Evolución).
Ambas líneas de tiempo se fusionan creando el ser humano que hoy conocemos. Para explicar el porqué estamos aquí, debo referirme a la línea espiritual, ya que la material no se pregunta cuestiones exIstenciales, tan sólo vive en modo supervivencia... ¿te suena?

En la clase explicábamos que hubo un tiempo en el que El Todo (es como yo llamo al Big Bang, Fuente Universal, Dios, Universo, Gran Espíritu, La Creación...) creó Seres Multidimensionales encargadøs de organizar la expansión de energía para crear las distintas almas que han ido a encarnar los distintos planetas que componen este Universo que conocemos… hay más por conocer.
En este acto de encarnar, crean pequeñas unidades de conciencia que llamamos Almas, cuyo objetivo es el de experimentar la vida en las distintas e infinitas formas que se puede experimentar para que el Todo pueda conocerse en su infinito potencial.
Para este Gran Todo no hay experiencias buenas ni malas, sino experiencias de crecimiento y evolución, todo lo demás son juicios, ilusiones creadas por el ser humano. Con esto te quiero decir que estás haciéndolo lo mejor posible, siente alivio por ello. Pero aquí viene la gran paradoja:
¿Cómo diferencio si estoy yendo por el buen camino o por el mal camino, si ninguno de los dos existe realmente?
Te lo cuento muy claramente. Como seres humanos que somos, sí sentimos la diferencia entre lo bueno y lo malo, la dualidad es uno de los principios que nos compone (revisa los principios herméticos), y decir que ninguno existe para la realidad humana es negar nuestra propia naturaleza... todavía no somos seres iluminados, aunque siempre hubo, hay y habrá alguno en la Tierra.
Lo bueno nos ayuda a sentirnos en común unión a la vida y al resto de la Creación. Lo malo nos hace sentir en separación y nos conecta con el dolor, el miedo o la soledad.Cuando conectas con tu sabiduría interna lo puedes sentir claramente.
En la física, esto lo podemos traducir en frecuencias, unas más elevadas que otras, lo cual nos producen mayor o menor bienestar, y eso se traduce en mejor o peor salud, felicidad y conexión con nuestra Alma. Así de sencillo y complejo es.
En resumidas cuentas, la manera de conocer el motivo de nuestro nacimiento es conectar con nuestra alma, y ella nos guiará hacia el propósito que decidió alcanzar antes de encarnar. Nuestro cuerpo físico sólo es el vehículo que permite este fin, nada más. Por eso, una de nuestras responsabilidades es cuidarlo y mantenerlo alineado con nuestra alma para caminar gozosamente y cumplir nuestro cometido, nuestro sueño de vida.

Para terminar, quiero expresarte mi máxima gratitud, porque si estás leyendo estas palabras es porque tu alma requiere de atención y nutrición, y en este momento se lo estás regalando.
El momento planetario actual precisa de almas activas y despiertas, porque cuanto más unidas y conscientes estemos, más positiva será nuestra experiencia y mayor ejemplo podremos ofrecer a las nuevas almas que llegan.
Nos almo infinito bella alma,
Cristina





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