La alquimia como camino
- 28 oct 2024
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Actualizado: 7 mar 2025
Seguramente habrás escuchado la palabra alquimia en algún momento. Hoy en día la puedes encontrar en múltiples ámbitos que evocan algún tipo de transformación energética como el yoga alquímico, o transmutación de la materia como la cocina alquímica. Pero la alquimia es mucho más que eso...
La alquimia es una antigua tradición que combina elementos de la filosofía, la ciencia y el misticismo. Sus orígenes se remontan al antiguo Egipto, concretamente en las enseñanzas del hermetismo, escuela mística de la que hablamos profundamente en Escuela de Brujeres, y cuyas principales características son:
La inmortalidad del alma
La búsqueda de la unión con lo divino
El enfoque en la alquimia, la astrología y la magia
El concepto de la tríada hermética: La piedra filosofal

La historia de la alquimia es bien interesante, veamos una síntesis para hacernos una idea global: los orígenes más antiguos en los que se remonta la alquimia es en el siglo III a.C. en el antiguo Egipto, donde surgió de la mano de Hermes Trismegisto, de ahí el hermetismo y que el vocablo alquimia derive del egipcio keme (Egipto o Tierra Negra). Más tarde, las prácticas metalúrgicas y químicas del antiguo Egipto, acompañadas de las doctrinas místicas y esotéricas orientales, llegaron a la antigua Grecia, donde siguieron evolucionando. Estos conocimientos alquímicos griegos fueron preservados y desarrollados posteriormente por los árabes, de ahí que algunas fuentes sostengan que el vocablo alquimia evolucionó a al-kimiya (piedra filosofal). El mundo árabe expandió la alquimia a toda Europa en la Era Medieval, donde se estableció con la tradición cristiana desde el sur de España, pasando por Francia y quedándose en Alemania en pura expansión y desarrollo ya en el Renacimiento. Fue en este momento que surgieron dos vertientes en la alquimia: la que sirvió y sigue sirviendo a la evolución y la que, por otro lado, sirvió únicamente a los beneficios materiales. Lamentablemente, esta segunda vertiente se ha convertido en la más popular y conocida en la mítica de nuestros ancestros, es la que queda grabada en el recuerdo de la mayoría... porque es la más fácil y simple de entender.

La llamada alquimia vulgar, lo único que buscaba era hallar la fórmula para convertir los metales inferiores en oro, combinando diversas sustancias y métodos. Pero, el afán por obtener oro, ese metal tan puro y preciado, llevó a nublar la visión del ser humano hasta el punto de aparecer una figura muy recurrente en la historia de la alquimia, los soplones. Estos eran falsos alquimistas que se pasaban el día soplando y trabajabando con fuelles o sopletes en sus experimentos fraudulentos. En la época cumbre de la alquimia, el Renacimiento, estos ilusionistas estafadores ofrecían revelar secretos de transmutación a cambio de dinero y se aprovechaban de la reputación y el misticismo que rodeaba a este arte tan preciado, utilizando trucos químicos y juegos de manos para simular la transmutación de metales en oro, lo que contribuyó a desprestigiar la alquimia como disciplina, llevó a muchos alquimistas genuinos a mantener el anonimato para evitar sospechas, y provocó persecuciones por parte de autoridades acusándolos de brujería.
En cambio, la verdadera alquimia, la que buscaba la purificación del ser, la que estaba al servicio de la evolución, no solo tenía la cualidad de convertir los metales inferiores en oro, sino que también era capaz de crear medicinas para sanar cuerpo, mente y alma. Halló la fórmula para transformar al ser humano en oro. Para los alquimistas, el oro es el metal más perfecto, ya que conserva su belleza sin deslustrar, resiste la acción del fuego, la mayoría de los líquidos corrosivos, y no se ve afectado por el azufre. Por todo ello, el oro se considera un símbolo del ser humano regenerado.

Este grabado representa los tres principios filosóficos que la alquimia considera como la base de toda manifestación en este plano físico: mercurio, azufre y sal. Esta tríada que, obviamente, no se refiere a los elementos de la química convencional, utiliza terminología alquímica para definir lo que se conoce como la piedra filosofal de los alquimistas. Su correcta comprensión y aplicación, es necesaria para transformar la materia deseada en una octava superior, en su versión más elevada. Ya sea una medicina herbal o el desarrollo humano de una persona.
La mayoría de los alquimistas que afirmaron conocer la Piedra Filosofal o la materia prima necesaria para su preparación, generalmente mantuvieron su naturaleza en secreto y utilizaban símbolos y lenguaje codificado para ocultar sus conocimientos o se comunicaban entre ellos mediante notas escritas con tinta invisible para proteger sus secretos. De hecho, la mayoría de sus recetas que podemos encontrar hoy día, contienen palabras de significado desconocido y símbolos, debido a que eran frecuentemente perseguidos y acusados de brujería.

Cuando la práctica de la alquimia llegó a Europa a través de la cultura árabe y se corrompió, un memorable y conocido personaje del que hablaremos a continuación, la renombró como Espagiria para renovar la imagen de este arte transmutador tan potente y verdadero . Aunque la espagiria proviene de la alquimia, aplica únicamente a la medicina herbal, dejando de lado la metalúrgia que tanto ha corrompido a este arte místico y antiguo. En la palabra spagiria están contenidas dos palabras provenientes del griego: spaô, (extraer) y ageirô (reunir). Estos dos conceptos contituyen la base de toda verdadera operación alquímica:
Solve et coagula el habebis Magisterium*!
El Magisterio* es una especie alquímicamente elevada de cualquier cosa entera (por ejemplo una planta), que es elaborada eliminando la impureza con los procesos alquímicos en el laboratorio. Entonces, sus partes purificadas son de nuevo unificadas. Ya lo decía Paracelso, del que hablaremos a continuación:
Por esto aprende la alquimia, que de otro modo es llamada espagiria, ella enseña a separar lo falso de lo justo.
Llegados a este punto, considero que es imprescindible introducir a una de las figuras más eminentes de la alquimia, Theophrastus von Hohenheim (más conocido como Paracelso). Este surgió en el Renacimiento y se le conoció como un célebre médico revolucionario de la época. Gracias a sus investigaciones y a sus obras, podemos acceder hoy al estudio histórico de la alquimia y la espagiria. Voy a citarlo brevemente para plasmar su interesante cosmovisión. Dice Paracelso en su Paragranum:
«El tercer fundamento en el cual se basa la medicina es la alquimia. Si el médico no posee una buena capacidad y experiencia en ella, todo su arte será inútil.»
«Dado que la naturaleza es enormemente sutil y penetrante en sus manifestaciones, no puede ser usada sin el Arte. De hecho (la naturaleza) no produce nada que sea perfecto en sí, sino que lo debe perfeccionar el hombre. Y esta perfección es llamada alquimia... Y como la medicina no debe obrar sin la participación del cielo, debe obrar con ella. Por esto debes tratarla para liberarla de la tierra (lo impuro), porque esta última no es gobernada por el cielo, por lo tanto hay que eliminarla en la preparación de lo medicinal. Cuando hayas separado lo medicinal (de la tierra) obedecerá a la voluntad de los astros, o sea, será guiado por éstos.»

Después de esta breve introducción sobre las aventuras y desventuras de la alquimia a lo largo de los tiempos, vamos a entrar en el quid de la cuestión, y es la fórmula en la que se basa todo proceso alquímico, la llamada la Piedra Filosofal. Esta fórmula se compone de tres principios filosóficos (o sustancias): mercurio, azufre y sal. Cuando separamos estos principios, los purificamos, y los volvemos a unir, estamos creando un nuevo ser, una unidad perfecta que vibra en una octava superior a la original. Vamos a resumir el sentido filosófico de cada uno de estos tres principios:
El primer principio es el azufre 🜍 y simboliza el alma, el ser, la conciencia individual, quién soy yo. Es un principio activo y solar, el principio del amor, es el fuego primordial.
El segundo principio es el mercurio ☿ y simboliza el espíritu, la unidad con el Todo, la naturaleza fluida y volátil que va cambiando y adaptándose. Es un principio pasivo y lunar, el principio vital y la vida, es el húmedo primordial.
El tercer principio es la sal 🜔 y simboliza la materia, el cuerpo. Es el equilibrio entre los dos primeros principios, lo neutro.

Este símbolo representa todo un procedimiento alquímico que podemos llevar únicamente al ámbito filosófico y, también, al laboratorio. La preparación de medicina espagírica (alquimia vegetal) es todo un campo de conocimiento del que no vamos a hablar en esta entrada, pero también es interesante que veamos la correlación de estos principios filosóficos aplicados en el laboratorio de alquimia.
El azufre 🜍 (alma) es el aceite esencial que extraemos de una planta o materia vegetal mediante el proceso de la destilación. Por ese motivo en Aromaterapia Alquímica decimos que los aceites esenciales son el alma de las plantas y aprendemos a usarlos desde esta visión. Por otro lado, el mercurio ☿ (espíritu) es el alcohol que extraemos de la materia vegetal sobrante del proceso anterior mediante la fermentación o putrefacción, de ahí que las bebidas con alcohol se llamen también bebidas espirituosas. Por último, la sal 🜔 (cuerpo) son las sales minerales que extraemos del proceso anterior mediante la calcinación, lo cual supone la cristalización de las fuerzas espirituales en el plano material.
En todo este procedimiento entran en juego también las fuerzas planetarias:
Sol ☉
Luna ☽
Marte ♂
Mercurio ☿
Júpiter ♃
Venus ♀
Saturno ♄
Y los cuatro elementos:
Fuego 🜂
Agua 🜄
Aire 🜁
Tierra 🜃
Que conjuntamente forman el Sello de Salomón ✡︎
Toda esta simbología, tanto la de las fuerzas planetarias como la de los cuatro elementos, representa los distintos arquetipos de conciencia (visibles e invisibles) que participan en la creación de medicinas alquímicas o espagíricas. Pero lo más interesante de todo esto es ver la correlación de estos principios alquímicos en las distintas escuelas místicas que han dado forma a la espiritualidad (la unión con El Todo), a lo largo de los tiempos como vemos en profundidad en Escuela de Brujeres. Según la filosofía hermética de la que surge la alquimia, la naturaleza es vista como la sombra del ser que forma el Universo: el Todo es animado por el Principio Divino. Este principio se divide en partes pasivas ☽ (principio femenino) y activas ☉ (principio masculino):
Mercurio y azufre (tradición hermética)
Prakrti y Purusa (filosofía india)
Yin y Yang (tradición china)
Un dato curioso y del cual sería interesante aprender, es que la alquimia ha prevalecido a lo largo de los tiempos gracias a su capacidad de adapatbilidad y humildad. Esto lo observamos al ver reflejado en ella las distintas influencias de múltiples tradiciones primordiales, es decir, a las escuelas místicas anteriores a las religiones que conocemos hoy en día. Las más reconocibles son la tradición europea, egipcia, griega, de Caldea, india y china. Gracias a dichas influencias, la alquimia ha ido dando forma a su arte y la manera de manfestarse en el mundo.
Además, el camino de la alquimia es un caminar humilde en el que nos alejamos de todo enfoque totalitarista, y aprendemos a ver la naturaleza como nuestra gran maestra. De hecho, es ella la que nos enseña cómo transformar los metales más básicos en preciado oro. Porque el oro, lo ha creado la propia naturaleza combinando las fuerzas del microcosmos y del macrocosmos. La alquimia es fruto de la observación de la propia naturaleza, de la comprensión que podemos obtener de sus ciclos y transformaciones infinitas. El oro lo crea la natrualeza y el alquimista se limita a reproducir humildemente ese proceso natural, acelerándolo a nuestro ritmo caprichoso. Y aquí es donde recordamos el lema de la alquimia que dio nombre a la espagiria: Solve et coagula, la clave de toda transformación.
El hecho de disolver y coagular, de amanecer y anochecer, de nacer y morir... esta polaridad que crea y destruye constantemente es uno de los principios que rigen nuestra existencia. Manfred M.Junius en su libro Introducción a la alquimia de las plantas medicinales (Espagiria vegetal) tiene una forma muy particular de representalo, así que lo cito textualmente:
La Biblia describe el proceso así (Génesis 2,3 y 4):
Mas la tierra estaba desordenada y vacía: había tinieblas sobre la superficie del abismo y el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas ( = Materia Prima, = ◯).
Y Dios dijo: <<¡Sea la luz!>> Y la luz fue (⊙).
(La luz nace dentro del Caos, los dos principios en este momento forman todaíva un Todo Unitario que se clarifica si continuamos leyendo).
Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas. (Así nace la polaridad entre los principios):

Este proceso de transformación que menciona la alquimia la estamos viviendo constantemente, más allá del laboratorio, como seres vivos. Tanto si somos conscientes de ello o no, estamos influenciados por estas fuerzas planetarias, elementos de la naturaleza, frecuencias, magnetismo, etc. Cada pensamiento, cada creencia, cada decisión, cada acto... está influenciado por estos elementos que nos muestra la alquimia.
Es por eso que, en la medida en que seamos conscientes de cómo nos están influenciando todos estos elementos, seremos el alquimista que transforma las experiencias de vida en crecimiento y evolución personal o, por lo contrario, el que transforma todo ello en decadencia e involución. Con esto lo que quiero decir es que cuanto más caminemos hacia nuestro autoconocimiento, más cerca estaremos de dar con la Piedra Filosofal: la fórmula que da como resultado nuestro desarrollo humano, el ser humano regenerado, el ser que vibra en su octabva superior.
Este es mi principal objetivo en La Bruja Alquimista, acompañarte en tu desarrollo humano empleando la alquimia como camino para encontrar la ruta de vuelta a tu yo verdadero, a recordar quién eres verdaderamente. En este blog encontrarás material que te ayudará a iniciar tus propias investigaciones. Sin embargo, en caso de que desees iniciar este proceso de búsqueda conmigo, estaré encantada de darte la bienvenida a la Academia de transformación Activa tu Alquimia Interna, donde pondrás estructura a tu mundo espiritual☿ en Escuela de Brujeres (y brujombres), encontrarás tu propósito de vida🜍 en Negocio Consciente y conectarás con los cuidados de tu cuerpo físico🜔 en Aromaterapia alquímica.
Cada una de estas ramas de conocimiento las encontrarás separadas, con el objetivo de que puedas trabajarlas y purificarlas individualente para que, llegado el día, puedas volver a unirlas y reencontrarte contigo de nuevo, vibrando en tu octava superior.

Aprender sobre ti es aprender a ser tu propia guía.
Con amor,
Cristina♥️





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